EL VALOR DE LO HECHO A MANO

Hace poco una seguidora me preguntó por qué mis productos eran tan caros
y me dejó pensando durante todo el día, fue algo que me caló muy hondo;
realmente es muy raro que alguien me comente algo así. Me atrevo a
decir que en los ochos años que tiene “Creaciones Fabby” sólo dos o tres
personas me lo han llegado a preguntar, y aun así creo que merece la
pena hablar al respecto, no sólo por mí, sino por toda la gente que se
dedica a vender lo que hace con sus manos.
Cuando empecé a realizar las tarjetas, los dulceros, y demás artículos;
luego de tener lo más básico en herramientas, algo que había heredado de
realizar mis estudios en arquitectura, el siguiente paso era tener una
red de proveedores de papel e imprenta; como era algo totalmente nuevo
para mí ya que la calidad y tipos de papel que utilizamos no es la misma
que se utiliza para realizar planos de proyectos arquitectónicos y de
igual manera conseguir una imprenta con una calidad aceptable no fue
nada fácil.. Sumándole que hace 8 años en todas las librerías me
quedaban viendo raro cuando solicitaba papeles perlados, con otros tonos
o texturas; en la actualidad es más fácil conseguir artículos para
realizar manualidades aunque aún considero que falta… y mucho!!
Pase más de 5 años cortando todo con mis manos, con la ayuda de tijeras y
cuchillas, etc, etc. La primera máquina que logre comprarme con la
ayuda de mis padres fue la famosa “big shot”, viajé hasta El Salvador
para obtenerla, luego de esto venía el reto de conseguir los folders y
troqueladores que en aquellos tiempo nadie vendía!! El tiempo siguió
avanzando hasta que al fin logré tener mis soñados plotters de cortes y
para obtenerlos tuve que viajar a USA; encontrándome con el mismo reto
de siempre, en Nicaragua no había suplidor de cuchillas, de pegamento
especial, de repuestos; teniendo que recurrir a molestar a toda persona
que viene de los Estados Unidos para poder tener un stock en caso de
alguna emergencia. (Aun los sigo molestando)
Cuento todo esto porque creo que la ley más básica de mercado nos dice
que para fijar el precio de un producto, lo primero que hay que calcular
es el costo de su fabricación. Y en el costo de un producto no están
nada más (en mi caso) papeles, cintas, pedrería, tijeras, pegamentos,
cuyos precios no son nada económicos; sino también la depreciación de
cada una de las máquinas de corte, de embozado, troqueladoras, folders
de embossing, y todas mis herramientas, costo de energía eléctrica,
costo de transporte, el sueldo de quienes me apoyan y por supuesto el
valor de mi trabajo también.
Curiosamente, creo que ésas son las menos importantes a la hora de
ponerle un precio a una tarjeta, un dulcero, un centro de mesa, una taza
de cerámica, una colcha, una fotografía, un pastel, una canción en
iTunes, una ilustración o una mesa de madera.. Detrás de cada uno de
ellos y de los miles de objetos que resultan del proceso creativo de una
persona o un pequeño grupo de emprendedores, siempre hay una historia. Y
claro que detrás de cada gran corporación que puede darse el lujo de
competir con sus precios también la hay, pero en el caso de los pequeños
negocios cuyos fundadores siguen siendo los gerentes, publicistas,
contadores y manufactureros, dicha historia sigue latente y está viva en
cada uno de sus productos, que muchas veces, por cierto, son únicos!
El inicio de mi historia con Creaciones Fabby, fue darme cuenta que
podía unificar mi pasión por las manualidades; en específico el mundo
del scrapbooking o papercrafter...con mi carrera. Aquí es donde surge
otra pregunta (está si me la hacen bastante seguido) ¿QUÉ TIENE QUE VER
LA ARQUITECTURA CON LAS MANUALIDADES? La respuesta es bastante fácil, la
arquitectura me permite crear volúmenes, si lo aplico a las
manualidades… las cajas para caramelos o recuerdos son volúmenes! (solo
como ejemplo) Y como plus el dominio en paletas de color y uso de
texturas hacen que nuestros artículos se vean armoniosos.
El reto diario de buscar inspiración en cualquier parte de este mundo y
expresarlo en artículos de nuestro taller, porque el sentido para mí (y
para la mayoría de la gente creativa, incluyendo manualistas) es al
final tener como resultado un artículo bello, inspirador, de envidia,
que no puedas encontrar en ningún otro lado. ¿Cuál es la historia detrás
de ese producto hecho a mano que te enamora y cuyo precio es mayor al
que encuentras en una tienda departamental? Porque siempre hay una y al
encontrarla corres el riesgo de conectar con ella a tal grado que el
precio quede en el olvido y te demuestres que el valor es mucho,
muchísimo mayor.
Si un artículo hecho a mano es caro o es barato queda entonces en el
terreno de lo subjetivo, porque si compro un par de zapatos de los que
hay cincuenta mil con costo de veinte dólares porque está fabricado en
producción masiva contaré con un par de zapatos que me van a acompañar
en lo largo de unos cuantos meses en mi caminar. Pero si compro unos
zapatos “Louis Vuitton” únicos, irrepetibles, hechos a medida y que en
cada una de sus puntadas lleve tejida la historia y la energía de su
creador, entonces tendré en mi poder un recordatorio de esa pasión que
nos mueve como seres humanos y que nos conecta a unos con los otros. Y
eso es inspiración!
En un mundo de producción masiva y de consumismo descontrolado podemos
gastarnos cinco mil córdobas en tres vajillas de veinte piezas cada una
para una familia pequeña, de las cuales una o dos de ellas terminaran
empolvándose por falta de uso. O podemos gastarnos los mismos cinco mil
córdobas en ocho platos y ocho tazones de cerámica hechos a mano con la
belleza de la imperfección y de los ideales y cultura del artesano y
cuidarlas como oro porque son pocas, pero sobre todo por lo que sentimos
al utilizarlas. Porque sí, ese cariño, esa dedicación, esa energía y
esa historia terminamos por sentirla quienes apoyamos con nuestra compra
el trabajo y el sueño de esos pequeños comerciantes, emprendedores,
artesanos!
Comprar algo hecho a mano es contribuir a que esta cadena continúe. A
que cada día haya más historias detrás de los objetos y nos despidamos
de la cultura de lo desechable. A que consumamos de forma responsable y
que apreciemos más la conexión con el creador de eso que amamos. Porque a
como dice el texto que les compartí hace algunos meses (y se los
comparto nuevamente) “Cuando compras algo hecho a mano estas comprando
mucho más que un objeto, estas comprando horas de experimentos y
fracasos, estas comprando días, semanas y meses de trabajo...... no
compras una cosa, estas comprando un trozo de corazón un momento de la
vida de otra persona.”
Si leíste hasta aquí solo me queda decirte GRACIAS!!
Gracias por valorar las cosas hechas a manos y a sus creadores.
Gracias a mi papá, a mi mamá y mi hermano por acompañarme en este largo
viaje de emprendimiento, a mis mejores amigos que no han dudado en
apoyarme de una u otra manera.
Fabby.⭐
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